Mostrando entradas con la etiqueta Animales que Atacan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Animales que Atacan. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de octubre de 2011

Playa Hermosa Fest


Facha: Sabado 22 de octubre, 2011
Bandas: Sir Andy McGregor, Animales que Atacan, Intraterrestres, Hijo Agrio y muchas más
Lugar: Complejo poli funcional Playa Hermosa

Amanece en Playa Hermosa. Mi mochila huele a vino, y lo seguirá haciendo hasta que decida meterla en el lavarropas; programa largo y con mucho detergente. Digo “amanece” pero en realidad son las 2 de la tarde, resulta ser uno de esos gloriosos días nublados en los que parecen ser las 10 de la mañana perpetuamente. Me levanto con un leve dolor pélvico producto de dormir sobre 4 sillas toscamente colocadas en fila. Y es que dormir sin cama es un arte que lleva años dominar, yo por lo pronto soy solo un cinturón amarillo. Salgo de la casa y veo un bioma no muy diferente al que habrá existido al día siguiente de Woodstock: Campo, nubes, carpas, gente tirada, guitarras acústicas, ojeras.

Todo arrancó el sábado anterior. Fue un día de música, pizza y positivismo al pié del cerro. Un encuentro cultural entre Montevideo y Maldonado. Bajamos del copsa y llegamos al lugar tierra adentro siguiendo el sonido de los B-52. Nos recibió, entre la parentela de siempre, un recorte de Nano Fole pegado en la chimenea.

Cayó la noche y los primeros en poblar el escenario fueron Sir Andy McGregor and the Golden Shower Crew. La jipiada presente se regocijó y celebró el modernismo. Bandas yoruguas pueden sonar de mil formas, muchas veces inspiradas en décadas pasadas. Acá tenemos una que suena ser hija directa del tiempo en que vivimos, o por lo menos de la última parte de los 90, con ese estilo experimentaloide y trip-hopero.
 Los pilares son los vocalistas: Ella bien podría ser Bjork o Beth Gibbons, con una voz íntima y misteriosa. Él es Thom Yorke, acompañando con guitarra acústica. Cantaban todo el tiempo en Ingles, tan bien que hacía pensar que eran anglosajones expatriados. Pero era el despliegue musical de todo el elenco lo que más los separaba de las bandas de estos lares. Se parecían a Portishead en el tono viajero, energético y, a tiempos, oscuro; con algo de Radiohead por su mezcla de sensibilidades eléctricas con guitarra folk. El ritmo era pausado y elástico, marcado por su batería virtual muy bien orquestada, con algunos otros artificios digitales que le daban color. Alternativa y muy recomendada.

La noche se hacía madrugada, los barriles de cerveza se sucedían uno tras otro, y llegaba Animales que Atacan. Arribaron con una estampida de música primal y sustanciosa, que te hacia vibrar el costillar. El bajo estaba en posición prominente delimitando melodías pegadizas, con el amplificador a máxima potencia. Me la habían descrito como noise-pop, pero creo que fue un poco más pop que noise esta vez. Por alguna razón me recordó a Queens of the Stone Age. Se disfrutó. Más tarde unas visiones en el techo captaron mi atención…

Interrumpimos la crónica de Jamborí, un momento.

No hablaré del toque, porque espero que haya más crónicas que esta, principalmente quisiera leer la de Lakim y Marco Border, forjadores del Playa Hermosa Fezt. Además, ni recuerdo las bandas que había, sé que me gusto una de Maldonado que se llamaba Intraterrestres y tocaban detrás de una sabana anti-jipi, esta banda terminó y caminé hasta donde la música se dejara de escuchar, fueron unas cuadras. Volví. Atrás de la casa me encontré con amigos e inventé una excusa para subir al techo. Y si ponemos velas todo alrededor del techo?. Bueno dale, me dijeron ellos. Invite a ella y nos subimos por una escalera que parecía querer ceder en cualquier momento. Teniamos muchas velas, al principio quisimos prenderlas y el viento no dejaba. Con paciencia y una botella, logramos encender una que luego se calló donde tocaba otra de las infinitas bandas que no recuerdo, temí un incendio. Ya era con prenderlas vamos a tirarlas. Divisamos un objetivo, una mujer que le dicen la santa. Velas a la santa. Piedras al toko. Capucha y amor. Los objetivos se corrían, sin saber de dónde venían los proyectiles. Reímos. Subió Lakim y en un tono diplomático nos dijo “che, gurises, dejen de tirar, a la gente no les gusta y los tienen identificados”. Lakim bajó. Cuerpo al piso, miramos el cielo. Ojala no estuviera tocando nadie. ¿Y si subimos al cerro? ¿Y si vamos a la playa? ¿Y si entramos a una casa vacia?. Primero hay que bajar. Nos han sacado la escalera. Lo de gente que nos quiere pegar va en serio. Ey! Ayúdennos, devuélvannos la escalera. Ey! Amigo. Ustedes son la sombra, ustedes son la sombra, repetía el que no nos quería devolver la escalera. Somos buenos, dije. Cinco minutos de discusión y bajamos. Estaba empezando otra banda.

Era Hijo Agrio. Una gozadera insular que hay que ver para hacerse una idea de cómo es. Es un poco rock, un poco jazz, un poco experimental y un poco noise. Completito.
Hubo muchas que tocaron después. Felpa Acida sé que estuvo buena, pero no recuerdo cómo sonó. La llevaba bien hasta ahí con el estilo surf de Intraterrestres y la música rock-friendly que venía sonando, pero en un santiamén se llenó de bandas hardcore punk que me hicieron moverme a otros lugares. Y si, naturalmente los que vamos a toques nunca vemos la grilla completa, nuestro período de atención tiene un límite. En ese momento me retiré a disfrutar la parte gastronómica, viendo de lejos como el festival termina sin pena y con gloria.

Jamborí_ toda la crónica
Aliosha _apartado del techo
.

lunes, 22 de agosto de 2011

¿A que no sabés quien estaba?



Fecha: Sábado 20 de Agosto
Bandas: Superjuguetes, Animales que atacan, Mr. Algo (Cheese and Paty, 2011)
Lugar: Casa en Cassinoni y Pratto

Cassinoni y Pratto, hora 20.
- ¿Será acá?
- Y, si...
- ¿Entramos?
- Dale. Toca timbre.

Escalera. Casa. En un living sin muebles, toque. Cerca de veinte personas o más, treinta pero no mucho mas. Músicos, en su mayoría, artistas también y performers, obvio, nenes frickis, de una, como dice la cordobesa. Nada arreglado, ni una guirnalda, ni un cartel, ni una vela. Un juego de luces, que proyecta sombras y ahí el escenario que no existe, pero imaginemos que esta. Mujeres, hombres, no niños. Poco alcohol, con Potxa, Dalal y Croma, compartimos infinitos cartones de vino. Los guachos le rezan a Santa Teresa en caja, solo que esta vez era Faisán. En el principio fue Faisán, luego Santa Teresa, Tres Palmas, La Carolina, Vino Toro e Irurtia, al final fue Irurtia y descansar.

Al no comenzar, se baja. Uno hace puerta hasta en la casa de los demás. Hasta en su propia casa. Los ambientes cerrados limitan la charla, el chamuyo y el saludo. No quiero parecer un gil que anda buscando la mirada de los otros adentro de un espacio cerrado. A pesar de todo, es lo que hago siempre. Dos por tres, alguien levanta las cejas, se te acerca y te dice en que andas?, que haces acá?, que hace, loco, tanto tiempo, oh! que viaje, yo te saco, me regalaste un libro, ¿te acordás?, de la vuelta, en que laburas ahora?, yo me acuerdo cuando lavabas taxis en la blanqueada, nos conocimos en un ómnibus, vos robabas whisky y manicitos del asiento de atras de la azafata. Esas cosas. Montevideo. Demasiado Montevideo. Mucho frió y abundante agosto. Agosto, a cara de perro. Agosto pa' tres.

Si afuera nevaba y adentro tocaba Superjueguetes, ¡la peli canadiense que me armaba en mi cabeza!, del tipo My Winnipeg o Al oeste de Plutón, pero las alertas naranjas, me fallaron. Ni nieve, ni aguanieve, ni granizo,ni lluvia de meteoritos. Entonces, conformate con estar adentro, calentito, mirando Superjuguetes, una banda con voz Curtis, y cuando digo Curtis, quiero decir curtida también. Eso le atrajo a Anita que se arrimó hasta allí, cuando ya habían terminado. Al resto de la gente no se que le atrae, pero es una banda que te parte la cabeza, o eso me han dicho, mas que nada. Cosas que se comentan por ahí. Yo la había vista tiempos idos en el kallejon, en esas situaciones que de tan poca pretensión todo termina siendo alucinante. Alucinante es un adjetivo de minas, que algo tendrá que ver con la luz o con las alucinaciones, en todo caso esta banda es oscurizante. Y ejecuta unas melodías que pacello, seguirá entonando durante la noche entera. Dalal al otro día me habló de una linealidad discontinua en la banda y aunque no sé que quiso decir, me parecio atinado, luego Dalal, vomitó cada cuarto, deposito, cocina, comedor, living, estar, jardín de invierno, escalera, sofá, cama, baño que encontró. El paraguayo hizo destrozos y no la levantaba ni la de René Higuita. Lindo vomitar con Superjuguetes de fondo. Weli. Weli.

El punto es que el vino se acaba y todo bien con la banda pero vamos a comprar dos más, digo, para no tener que cagarse de frió dos veces. A la vuelta, tocan el último tema y se arma un pogo interno como hace tiempo no veia. Es que ahora, la idea, es disfrutar de la música, sin fanatismos, lo que nos convierte en oyentes superiores, a diferencia de los porteños que igual te van a ver a los Buenos Muchachos, y te saltan todo el partido, al grito de el que no salta es un inglé! Puto!. En fin... que ahora vemos bandas como si viéramos teatro, y eso esta bien, lo que no desmerece el pogo que se armó, cuidado y juvenil, hormonal y nostálgico (Agosto, nostálgia, perra, perra)

Después vino Animales que Atacan, que a decir verdad, solo sabía de esta banda por un post de este blog, donde se decía a través de terceros, que habían tenido el mejor toque del mundo mundial en Decibelios. Lamento que no se haya repetido, quizá el sonido, el momento, la borrachera o la alineación de los planetas. No tenían voz. Era un toque instrumental. Creo que se les rompió el micrófono o vaya a saber los avatares del destino. Estuvo lindo, disfrutable, igual.

  • ¿Esa que toca la guitarra tocaba la bateria en la banda anterior ¿no?
  • Si, la misma. La Onka.

Unas palabras al final para la banda que cerró la noche, llamada Mr. Algo: No la ví, estaba tomando té en la cocina. Fin.

domingo, 24 de abril de 2011

todos puto

Lugar: Decibelios
Fecha: 09 de abril, 2011-04-10
Bandas: Nelson Olveira / Elementos / Animales que atacan / Magenta


Me vuelvo caminando con una impresora Cannon  ip1900 que llevo sobre el asiento de la bicicleta, y que me encontré milagrosamente al lado de un contenedor a las cinco y media de la mañana. Creo inocente que servirá de algo. Pienso que fue un largo sábado.

la justificación
Luego de salir de ver una película sueca, en donde tetas y crítica social se unen como pocas veces he visto, me dirijo a decibelios a ver la banda de mi amigo, Animales que Atacan. Como todo toque en MontevideoAgoniza, creo que empieza al menos una o dos horas después de lo que indicaban los afiches, así que estaba seguro que llegando a las doce y media-una, estaba sobrado. Igualmente apuro la pedaleada por si las moscas. Cuando llegamos con “una amiga que me encontré en el cine” a la escena, encontramos personas que nos decían cosas balbuceadas fruto del sudor que se cuela en la boca. Entendí algo parecido a que el toque fue una cosa de locos. esto me hizo sentir un poco mal, sobre todo porque era una banda que hace tiempo no veía. Según parece fue el mejor toque donde la banda dejó todo y los espectadores salieron satisfechos con el desempeño de los músicos y con la bola de sonido de los animales furiosos. Las caras sudadas de las pibitas y los pibitos lo decían todo. Sólo el rifle, un tipo que era de palabra, me dijo la guitarra muy sucia, viste?, no se escuchaba la voz, claro, el rifle era un tipo de palabra pero nunca había visto a los Animales que Atacan.  Ahora queda lo peor, me dijo la Viloria (que había, según ella misma, disfrutado mucho del concierto y decía todo el tiempo que la banda se había superado, siendo que era la tercera vez que la veía), como malignamente, como parte de su pequeña venganza, jodete, te queda la sobra. Está bien, ahora a aguantar lo que se venga. Primero el vino. Tinto. Sin eso nada. El rifle, que es un tipo de palabra, prometió volver con el vino y lo esperamos más de media hora, pero el rifle, que es un tipo de palabra, volvió con el vino que sabíamos que iba a traer.

Empezó a tocar Elementos y sin mucha gana me voy acercando lentamente a decibelios. Abajo tocan los Expulsados. La parte elitista del rock. Mientas a unos los veían por cincuenta y luego de las once por las ganas, a los porteños había que abonarles doscientos nuevos pesos en puerta y poner cara de niño bien. Había una puerta trasera por el baño a la que traté de acceder, pero un gordito con cresta me limitó el paso. Y me dio salida muy amablemente. Me acerco al escenario para ver qué ofrece la banda, y me quedo viéndoles como tratando de entender, salgo, y a por el vino, entro de nuevo y me percato que suena deltoya, tema al que no me puedo resistir aunque quiera. Desde ese momento no tengo una noción exacta. Sé que hay unos borrachos que molestan todo el tiempo, de esos borrachos alegres y tristes que vagan por ahí. Hay unos amigos de la banda y otros más. Con la botella 500 de paso de los toros a medio llenar de tinto traído por el tipo con más palabra de montevideoAgoniza en mano, me voy alejando hacia un rincón oscuro, bien oscuro, lo suficientemente oscuro para esperar. Sólo esperar a que algo pase.

mis amigos cian y cerúleo 
El nombre más maraca que escuché en mucho tiempo es lo primero que se me vino a la cabeza cuando pronuncian el nombre de la banda. Pero cuando empieza Magenta me sorprendo. La cantante de calzas deportivas negras, all stars roji-negros y camperita nike negra y verde con piercing de lunar Marilyn. Alternando su registro vocal entre los balbuceos seductores de pj Harvey, los falsetes chakiros y los movimientos eclécticos de Ian, la vocalista va incitando a unos borrachos a saltar desaforados mientras mateiko trata de esquivarlos a la vez que agita su mano en señal de rock. Estás más buena que la batera de los losers!, gritaban los monos, uno de los cuales vestía una camiseta roja con un corazón amarillo en medio, y la gente se agitaba. La vocalista se encantaba con su público, pero todavía faltaba lo mejor… o lo peor, según cómo se vea.

cambió el cuarto
En el afiche había faltado una banda, ésta era la Nelson Olveira. Un grupo de gente disfrazada sube al ecenario. Gordito con sombrerito de señora veraniega de pocitos, una túnica que llegaba hasta las pantorrillas regordetas y peludas, para terminar en championes deportivos Naique. Éste era el vocalista y segunda guitarra de la Nelson.


contextualización histórica*

Nelson Olveira, para qué mencionarlo si se me cae un lagrimón (mas de un delantero dirá lo mismo de los magullones que le dejaste Nelson). El Nelson Olveira era de esos tipos campechanos que vienen del campo, por lo general, en la jerga futbolera rápidamente toman el apodo de "el canario" no solo por su pago sino también por sus características bonachonas y frontales, lo que se podría decir un buen tipo. Claro, éstos canarios que luego resultan jugadores de fobal te la baten así, con la humildad, pero adentro de la cancha olvidate, es como si te cobraran todo lo bueno que son afuera, adentro, en la gramilla, en el rectángulo de fuego, ahí no hay bondad. Recio, tosco pero de frente (la patada mas chica iba a la altura de la rodilla y bajaba de forma perpendicular a la tibia cosa de dejarte los taponcitos así, viste, marcados un rato nomás pa que te acuerdes del Nelson) Pero no solo despliegan su sagacidad en el difícil arte de "meter huevo", también la labia aprendida vaya a saber uno en qué bar de mala muerte del tierra adentro mientras se encajaba una grapa con limón y aprontaba el buche pa corderear, allí sí que se aprende rápido el oficio de la charlada, esa cortesía que no tenemos los montevideanos que a uno lo hacen sentir como si fuéramos del pago nomás, de allí que el Nelson varias veces supo lucir el brazalete de capitán en varios equipos en los que jugo: estandarte del fondo, magullador de tobillos profesional, mete boquilla entrenado "dale bo hay que sacar esto che" y buen tipo. Que mas se le puede pedir a un terrestre: que exista una banda de rock que lo idolatre, nada mas! Grande Nelson!!!

la orquestación
Mientras tomaba el último fernét con pepsi (cola equivocada) sin hielo de la noche, la Nelson da comienzo su mitín estrambólico. 

No quiero ser un frikie / todos putos / no encaran nada
Estuve hablando del pc/ un virus te voy a mandar


El guitarrista con el pelo en la cara y pegotín de los ramones quieto, inmóvil y con la cabeza siempre mirando sus pies, el rostro cubierto por el pelo. Un  bajista bailarín con camisa floreada y short de fobal noventero. Los colegas de escenario del vicalisto sombrerito.




Entre tema y tema se podían escuchar cosas como ésta:

Lean El Capital, es un libro muy importante para entender el mundo, y si lo combinan con un libro de metafísica, se convierten en Tabaré Vázquez. 
                                 ...

La juventud del mpp está de más y tienen que ir a los comités. Vayan que está buenísimo!
A lo largo del toque se podían apreciar las caras de estupefacción de algunos que no daban crédito a  lo que entraba por sus oídos, mientras otros pocos coreaban las letras, muy entusiasmados. Me facilitó una fuente relacionada a Mateiko (aleas mateoroc) que ellos mismos corrieron la bola de que el toque lo iba a cerrar una banda de chicas, para que la gente no se fuera luego de Magenta.

La música que escuché me resultó inclasificable, aunque con una presencia teenage punk clara.
Luego de un basto repertorio lleno de puteadas, discursos políticos y frases sin sentido, se despiden al grito de viva la moral y el estado!. El batero sale corriendo con los pantalones en la mano.

Fin.

p.d
Cuando todo termina, me queda la firme convicción de no haber entendido nada de lo que ocurrió ahí. Me vuelvo incrédulo, junto al Rifle, “una amiga que me encontré en el cine”, y Yostin, con la impresora Cannon  ip1900 bien agarrada sobre el asiento de la bicicleta, me digo, que lo mejor va a ser volver a ver esta banda. Por la salud mental mía y de mis kolegas. 

Fin (segundo)

dejo un video de la banda que inspiró y dio nombre al artículo 


*- apartado del Rifle, un referente en el fútbol, y un tipo de palabra.