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viernes, 24 de febrero de 2012

Los reformados y un toque de Juana Chang

Fecha: 23 de febrero (cumpleaños de Mirtha Legrand)
Bandas: Juana Chang
Lugar: Solitario Juan


Te levantaste aturdido. Te estas volviendo nazi o el mundo se esta humanizando mas que vos. ¿Qué mierda esta pasando? Hace dos días Blanca Rodríguez presentaba una nota sobre la mejor arma para el pequeño comerciante… Al final tanto defender la igualdad de género y los libros de cartas del general, solo sirvieron para mejorar la sonrisa cuando vamos a la pausa. Blanca Rodríguez… te harías un par de líneas con su nombre y pensarías en esas mujeres forjadoras del país que a ella tanto le gustan, Luisa Luisi, Rosa Luna, Belela Herrera o nosequién.

Al final de cuentas si Blanca presenta entrevistas a armeros, porque vos no te podés volver facho libremente. Vuelve, me paso la vida, frente a la tv en tu canal. “Tengo que armarme” Pensaste a la mañana, justo cuando el desayuno se vio interrumpido por chilenas. “Madre Mía! Santísima Mierda! ¿Por qué importamos chilenos para que vengan, estudien, se reciban y se vayan a laburar a otro lado, que somos, el liceo del mundo? No es de reaccionario pensar esto” Pensás.

En el fondo te come el bichito y de a poco la cabeza va girando a la derecha. Es normal en gente adulta, todos fuimos rebeldes alguna vez, pero al crecer las cosas cambian, ves todo en perspectiva, y entendés cosas que antes por díscolo no. Son maneras de justificarte. A lo mejor no sos un facho, sino un pobre ciudadano liberal, en el uruguay de los ipods gordos y los delivery de sushis.

Por suerte hay vino y a la noche toca Juana Chang a pocas cuadras. Juana te va a entender. Juana te va ayudar. ¿Qué camino debes elegir? Refundar la JRN o quedarte por fuera de todo esto. Montevideo es una burbuja inmobiliaria y vos especulas con su explosión. Si todo fuera como antes, el vino a quince pesos, los amigos compañeros e HIJOS haciendo escraches. Pero ahora, dan pensiones a familiares y se quedan piola, los amigos son mezquinos y el vino un lujo.

Lo peor de todo es acordarse de las personas. Ese es tal y ese tal otro. Hace diez años era así o asa. En el nuevo Uruguay el antiguo joven anarco universitario es un pelotudo con sueldo y mujer haciendo palmas al ritmo de la música. Lo esencial es no desentonar, ni en la ropa ni en las palmas. Tu ropa no esta tan mal a pesar de no ser vintage. Por eso una vez conseguido un banco, te miras el toque. Juana Chang te gusta. Es ella y una guitarra. Parece una versión femenina del kamikaze o en el peor de los casos una Martina Gadea argentina. Empezás a sentir unas nauseas que te acompañaran el resto de la noche. No es bueno pensar en Martina Gadea. El toque transcurre y te aburrís. La gente aplaudiendo te da tristeza. Algunos empalagados se van a jugar al pool arriba.

Ay! Cabecita reaccionaria, si fueras un civil civilizado, quemarías psicología o atentarías derecho, pero el mundo evoluciona y en el Solitario Juan podes canalizar tus frustraciones al módico precio de una cerveza mastra.

Al final Juana Chang te ofrece una pista: “Las kumbia queers no vienen a Uruguay porque cotizan mucho” Te quedas pensando en ese verbo, cotizar, cotizar, cotizar. Tu bolsa de valores ha perdido algunos puntos, ya no se aguantan los recortes en Europa.