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domingo, 30 de junio de 2013

Hay toques que no valen la pena reseñar


Banda: Uoh, La Doble Dragon, Anarkía Tropical, Radio Rivarola
Fecha: 21 de junio de 2013
Lugar: Callejon de la Universidad


A veces la gente me duele.
 Las últimas veces que fui al callejón la pasé bien, me encontré con muchos amigos. Últimamente no veo mucho a mis amigos.
La última vez de todas.
Tomé vino.
Tomé cerveza, tomé whiscola, tomé vino.
Hablé con cualquier gil.
Salí a dar vueltas borracha.
Reconocí un tema que sonaba ahí al costado y lo canté como pude, lo bailé. Bailé sola y acompañada. La caretié.
Me reí de todos y después me di pena y me reí de mí.
Hablé de más. Varias veces.
Miré  a los de la banda con cariño, con simpatía y después con asco. Me pasó eso con muchas personas, digo, eso de cambiar de parecer a medida que el alcohol y la culpa me iban cansando. La culpa de verse como un idiota, de ser igual al resto.
La verdad es que me cuesta asumir ciertas cosas.
No podría hablar con fundamentos sobre nada que se refiera a lo musical. A lo musical que sale de los instrumentos y las voces. Yo entré al tumulto y me puse delante de todos, miré las caras de los pibes ahí, moviendo sus dedos sobre aparatos,  en ese pedazo de vereda, miré sus gorritos y sus pelos largos, enfoqué la vista en sus barbas, en cada pelo. Se desenfocó todo por unos segundos.Y volví a enfocar en las ropas de colores. Puedo vislumbrar mi imagen de lejos, balanceando levemente las caderas, de adelante hacia atrás, tirando más a la introspección que a la cumbia satánica. 

martes, 11 de junio de 2013

I hardly ever am in love



Banda: The Cure
Fecha: 12 de abril del año 2013
Lugar: Estadio de River Plate

  Cuando tenía más o menos 12 o 13 años escuchaba pila la radio, por suerte, porque eso me hizo conocer muchas  bandas. Me acuerdo que una vez en f.m del sol o alguna parecida pasaron Boys don’t cry y en ese momento me puse contenta.
  Ya conocía The Cure, no era una banda tampoco difícil de conocer, mi hermana la escuchaba pero no era una banda a la que le prestara demasiada atención. En ese momento, cuando sonó en la radio le presté atención y me di cuenta que era un gusto de mi pertenencia.
  Fue bastante importante darme cuenta de eso, creo que es algo importante a esa edad, cuando logras diferenciar que eso te gusta a vos, porque tiene algo que tiene que ver contigo y es diferente. No en los términos de diferencia que se podría entender en estos días. (*)
No hablo de exclusividad, para nada; hablo de empatía, de identificación.
  Me acuerdo que en segundo de liceo una vez estaba hablando con Martín, un pibito medio raro y a lo que aquella época llamábamos nerd y nos preguntábamos que banda nos gustaba. No se bien como llegamos a The Cure  y Martín se puso re contento de poder hablar con alguien en la clase de algo que él entendiera
 A Noelia  también le gustaba y un día me trajo una copia del “Greatest hits” que tenía su padre (Un tipo que escuchaba la Karibe y The Cure) y empecé a escucharlo todo el tiempo.
 Un día fui a ver a Pibes Chorros a Fabric y esto nada tiene que ver, pero me acordé de las contradicciones que sufría en esa época.

 Nos anticipamos más de un mes, por miedo a quedarnos con las ganas, le pedimos a Lulisauria que sacara las entradas y como es una mina crá lo hizo en seguida con su plata.
 Pasó ese mes y no me había dado cuenta hasta  el día anterior que estuve 5 años diciéndome a mi misma, esta es la única banda que realmente me importa ver en vivo. Suena  exagerado y tampoco es real, hay muchas bandas que quisiera ver en vivo, pero por alguna razón u otra siempre volvía a este pensamiento.     Sobretodo cando ponia el cassette que le robé a una amiga en un walkman medio hecho pei o cuando ponía un vinilo que compré con un amigo en mi cuarto cuando hacia frio.

  Esa noche no dormí, armé la mochila rapidito y me fui a Tres Cruces, las horas pasaron muy rápido, había mucha gente en el barco. Pasaban videos de Beyoncé pero por extraña razón sin audio, estuvo bien así. Mi amiga intenta dormir, no la dejé, le hablé de los videos, de lo raro que se veían esas mujeres ahí haciendo movimientos ridículos y lo inverosímiles que eran sus posturas.
  Llegar a Buenos Aires siempre es caótico y diferente.
Esa vez hubo que caminar mucho. la amiga bonaerense nos espera lejos del puerto.
Lo bueno es que llegamos y nos la encontramos y nos lleva a comer a un restaurante chino.

  Luli es una chica particular y adorable, siempre es bueno verla y charlar con ella, ahora está media quemada porque en Buenos Aires está lleno de propaganda callejera de prostíbulos y arranca cuantos papelitos vea pegados en las paredes.
  El tiempo se pasa en las caminatas de un barrio a otro. La casa que nos hospeda es grande pero no linda, hay un televisor gigante, pero gigante tapando la vista del ventanal que muestra solo más y más edificios de Palermo. Así que da igual, el señor dueño de la casa está medio loco, hace licuados todo el tiempo. Al último le pone vodka, manzana, mala idea. Salimos corriendo con la panza temblando de tanto mejunje extraño.
  El Bondi es un caos, decidimos seguir  a unos gringos que también van al monumental para no confundirnos tanto.
  Nos bajamos confusas, hay policías  y vallas cortando una calle. Amablemente nos indican  a que lugar  ir y vamos lo mas rápido posible, es gracioso ver que todavía llegamos bastante temprano, aunque no vimos las bandas teloneras. Elegimos un buen lugar al medio y derecha del escenario, pero cada vez se llena más todo y nosotras que somos chiquitas nos vamos aplastando entre la muchedumbre que nos empuja y nos quitan el lugar haciéndose los boludos, demora bastante en empezar, estamos ansiosas todos y fumamos y tomamos agua y nos pechamos para no aburrirnos.


 A mi estar ahí me causa gracia. La voz de publicidad cocacolera, que dice Estan listos para ver a The Cure, están listos después de veintitantos años? es un tanto odiable. Sobretodo por su acento aporteñado. La banda se hace esperar bastante, ya no me acuerdo cuanto. Con mi amiga nos reimos imaginando que Robert Smith es una señora terraja preocupada por su maquillaje y que por eso demora y que el resto la deja hacer lo que quiere porque es la señora mas glamorosa del team.

  Cuando salen, la avalancha nos acerca al escenario y empieza como a sonar despacito Plainsong y nadie lo puede creer. Esa canción me va metiendo en un clima de ensoñación paloma.
 Siguen con Pictures of you y yo intento concentrarme en el escenario y verlos tocar este tema, pero me empujan de todos lados y una mujer grita y llora histéricamente al lado mío y pienso que es injusto. Quiero disfrutar cada segundo, se me hace imposible, estoy distraída.
  Intento recordar momentos en los que escuché este tema y no se me viene ninguno a la cabeza.
Por ahí me vienen imágenes de alguna noche lluviosa en Ciudad Vieja y yo tomando grapamiel con unos amigos.

 The end of the World es el tercero en la lista, la verdad, yo nunca recuerdo el orden de los temas pero me acuerdo que ahí me puse contenta y me dejé llevar por los empujones y fui avanzando cantando y apretándome contra todos. En el medio pasa Lovesong, sigo distraida y no me lo perdono, el bajo de ese tema me obsesionó por un tiempo y ahora está sonando muy cerca y yo mirando la niebla que hay encima nuestro. Busco la mirada de mi amiga para cantar con ella y por suerte la encuentro viendo el escenario compenetrada. La voz de Robert emboca en los agudos mientras la gente grita I will always love you con la manito señalando al cielo.  Push anima a saltar un poco, In between days a cantar.
 Tenemos a Robert Smith con los brazos extendidos horizontalmente a sus costados y al fondo una imagen de un cielo trucho muy azul con nubes pomposas, yo voy en cámara lenta, entre cabezas y brazos saltando, subo y bajo, al subir veo esa imagen y no se cómo explicarlo porque todo me parece muy paloma. Just like Heaven fue el tema número nueve y el tema que me hizo mierda. Ya nada importaba, ni los empujones, ni los gritos desaforados. Robert Smith dos por tres hace gritos suaves que simulan a un gatito. Y extiende sus brazos al cielo cuando lo hace, es bastante gracioso.
  Yo estoy como desencajada. No entiendo demasiado que es lo que estoy viendo. Dos por tres me cuelgo a ver la banda como intentando descubrir formas nuevas en una mancha del techo. Por ahí encuentro un sonido y me voy para otro lado, suena en vivo, suena en vivo y es muy raro.
  El concierto fue realmente largo, al tema 21 (tocaron 40 en total) mi amiga y yo nos alejamos del tumulto para ver la banda de lejos, para poder fumar mientras vemos The Cure ahí, a unos metros, para ver como saltan y tirarnos un rato al pasto mojado tranquilas. Para bailar los últimos clásicos, para bialar Killing an Arab como nunca. Para irnos equivocándonos de calles y discutiendo con el tachero nacionalista que quería llevar a los chalchaleros a Londres. Para dormir con una sonrisa esa noche y nada más.



(*)
La diferencia no se trata solamente de escuchar bandas extrañas y tocar un instrumento raro.
No se trata de componer versos tristes a tono con el existencialista moderno, ese q generalmente no es capaz de hacer pensable aquello q no le conviene. Ese q le teme a cualquier reflexión q modifique su diseño delirante y egoísta para el mundo.
No se trata de palabras dulces para comprar señoritas sin amor familiar. Palabras falsas para cuerpos falsos.
No implica, necesariamente, gustar de objetos viejos venidos del bazar del barrio.
Aprendemos q la diferencia vive en los actos de este mes, de esta semana. Vive en mis decisiones de esta noche.
Esto parece una reivindicación de la diferencia.
Y lo es.

Jime.



martes, 26 de marzo de 2013

COPIE Y PEGUE


Banda: Morrisey
Fecha: 3 de marzo de 2012
Lugar: Rosario (lejos fito paez, lejos de aca)
No publico hace tiempo en este blog porque lo que escribo me parece una mierda, o porque todo me parece una mierda, o porque a quien le importa todo esto, o porque en Montevideo no hay toques, o están los toques de siempre, o porque me da paja, o porque escribo por la mitad y me distraigo, porque me embolo, porque como dice el ya reseñado Antolín, Todo lo nuevo está muerto.
Pienso en esto, pienso en la ultima publicación de vilipendioysedicion.blogspot.com, pienso en que cita a este blog, pienso que lo que dice del mismo no es cierto, pero también pienso que está bueno leer lo que dice y las citas, mas que nada. Masliah lo dice, lo nuevo está lejos de interesarle, a mi capaz que también, incluyéndonos.
Por eso publico algo viejo, sobre un toque de hace mas de un año, un toque fuera de moda, un toque de un señor cincuentón.
Odio que se relacione a the Cure con the Smiths, realmente, pero ahora lo hago yo, espero poder escribir una nota sobre Robert Smith en un mes, acá va la de Morrisey.
Empiezo marzo lejos, no tan lejos, pero en otra ciudad, al menos.
Hace un par de días camino por la ciudad canalla, mirando los carteles gigantes, con publicidades de celulares inentendibles. Entre afiche y afiche se cuela uno de un señor viejo con un gato en la cabeza, se ve algo ridículo, algo bizarro, algo kitsch. La foto es de Morrissey y anuncia su reci en el metropolitano, en Rosario, si señor.
Llego a la casa, habiendo olvidado los carteles, la caminata, los parques lindos, la gente sonriente, en un dia de sol. En la cocina dos recortes de diario pegados a la pared, uno sobre la posible venida de Morrissey a Buenos Aires, el marcador rosa funciona como grafitti, “A buenos aires no, a Rosario papá”
Le pregunto a las pibas si van, se miran, me miran y rien. Entonces empiezo a averiguar, el precio de entradas, etcétera, falta una semana y mi capital no es demasiado. Hago consultas aca y alla, bo, decis que vaya? Son como mil pesos uruguayos, anda me dicen, no seas boluda, aca en Montevideo nunca hay nada. Y que se yo, en Rosario tampoco, hablo con V y le pregunto, que onda los toques aca? Nada, me dice, bandas locales, nunca viene nada, la transa de ir a la capital también se sufre, por la falta de dinero, sacar pasajes en el tren mas barato, que demora ocho horas en llegar, tener algún conocido en la gran ciudad que te saque las entradas antes, esas cosas. Esas cosas que nos hacen perdernos de las grandes bandas.
Lo decido y voy a por mi entrada. Peatonal, galería, si, hay bastante lugar, me dice el pelado, dale, sale.
Es sábado, no se que mas había para hacer, a la tarde el río Paraná llama, para sentarse en el pasto y charlar, mientras se vende algún libro o alguna foto, o alguna cosa.
Ya atardece y no quiero llegar tarde a mi cita con el gentleman. Asi que parto a la casa, agarro mi entrada y salgo con la banda, que esta preparada también, buscando bien el colectivo que nos deje en el metropolitano, un shopping con unos galpones al fondo que funcionan como escenarios de grandes espectáculos, ahí tocó Manu chao y Kusturika, me entero, entre las conversaciones de las chicas locales, que también hablan de la hamburguesa que se van a mandar a la salida del toque, en el Burguer King, mandando todo a cagar, sabiendo que en media hora probablemente griten desaforadas “Meat is murder”
Hacemos la cola y es larga y ahí nos separamos en dos, entre las que pagaron mas y las que pagamos menos, somos dos, yo a ella apenas la conozco y esta entripada, me ofrece, me da miedo, miedo al desencuentro, a perderme en ese galpón desconocido y prolijo.
Voy a buscar agua, mi compañera no aguanta mas y menos aguantaría la cola, la gente, las remeras de bandas que nada tienen que ver, los pibes que van a buscarse minas al toque de morrissey - los mas boludos-, que usan gorros y te miran de costado, los amigos en patota que gritan y saltan de emoción, esos que siempre van a los recis como si fueran a la cancha, esos me caen bien, es tan porteño eso de gritar y saltar y sentir y me cae bien.
Pago mis dos pesos y ahí lo veo llegar, agarro el agua y salgo casi corriendo.
Morrissey es un verdadero señor inglés, con su camisita roja, la misma que tira al publico en momentos mas tarde para dejar a todas las señoritas boquiabiertas.
Es raro, porque a mi en si, Morrisey no me gusta demasiado, pero al estar ahí me emocione, me emocione con “please, let me get what i want…” y si me emocione cuando escuche “There’s a light…” porque nunca pensé verla en vivo y prefiero The Smiths al solista.
No faltó el video donde se mostraban animales sufriendo, yo tenia a la pobre de mi compañera que no entendía nada al lado mio, re loca teniendo que ver esas escenas de chanchitos muertos, con un juego de luces y un bombo gigante sincronizados que te hacían vibrar entero y la piba me miraba y no entendía nada y yo que tampoco y ahí supe que había valido la pena ir.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Bulo suena mejor

Lugar: Bulka
Fecha: Jueves 24 de marzo de 2011
Bandas: Millones de casas con fantasmas, Jaque

Pasamos primero por el Solís y estaba repleto de gente, me pregunté que sería, hoy me entero que era El Cuarteto Ricacosa y me molesta, no se porqué, bah creo que porque no me gusta esa banda y su uruguayez, ahora mas que confirmada.

 Una cuadra más abajo, se ecuentra el lugar objetivo. Para mi sorpresa es en la esquina de Buenos Aires y Juan Carlos Gómez, y no puedo evitar que ese lugar me recuerde a empanadas y medialunas, asi que ya, la primera impresión no es buena. Es que antes ese lugar era una gran casa donde vendían medialunas, muy ricas, por cierto, después pasó a ser un boliche, muy oscuro donde no se veia un alma y a mi me seguía recordando a las medialunas y entre una vez a pedir una y se rieron de mi. Pero eso es otra cosa.

 Bulka, (lo cual parece ser en serbio, segun fuentes on line y por cierto no tiene sentido para mí)  es un lugar muy iluminado, demasiado para mi gusto. Mientras estamos en la esquina de enfrente no podemos saber cuan pequeño es, pero al acercarnos vemos que no entramos, que ya está lleno y unos cuantos nos quedamos viéndolo de afuera, confundiéndonos con la gente que está en la parada. Los ómnibus pasan muy cerca nuestro y se pierde el sonido también. Lalinda, que estaba conmigo me cuenta que en Apartado, bar cercano, toca el novio de una amiga, asi que decidimos ir a ver que tal, ya que a Millones de Casas nos la perdimos, debido a la pequeñez y mala ubicación del lugar.

En la puerta de Apartado hay unos pibes medios chetos, que dicen algo así como “el saxo ese le da un color rico”
Entramos y no hay nadie, es la prueba de sonido, las guitarras se saturan y realmente no le prestamos atención a la banda sino a Yellow Submarine, la animación musical del 68, que se ve en la pantalla delante del escenario.

Y así, volvemos a la esquina de Juan Carlos Gómez, y desde afuera se ve a todos los presentes sonriendo y tocando maracas, o algo así, acompañando a la banda que toca un tema alegre y pegadizo (Creo que Yola). Yo me muevo un poco, me gusta, pero a mis amigos no. Pasa un Coetc muy rápido a pocos centímetros de mi cabeza y decidimos irnos. Damos unas vueltas, buscamos comida, acompañamos a Lalinda que vive cerca y ahora otra vez pasamos por la esquina de Bulka, ahora casi vacío con poca gente que se va, con una sonrisa en la cara.

Lo que queda de la noche es poco interesante, sacamos cuentas, a mi no me pareció mal, si hubiese escuchado la banda creo que hubiese sido mejor, pero el lugar no era muy propicio. Una vez más, me pregunto que pasó con los lugares que encaraban en Montevideo, donde veíamos y escuchábamos bien. Capaz que los hay y no los conozco.

Creo que el fin de semana que entra me voy a El Cañaveral, Playa Pascual promete.










jueves, 17 de marzo de 2011

Bardo


Fecha: 5 de marzo de 2011 (nada importante pasaba en esos días)
Lugar: El Living 
Bandas: Rockadictos, Bufarrones, Carne, Hotel Paradise


BARDO

Es sábado y no hay que hacer, como acostumbra Montevideo en estas fechas de Marzo.
Se supone que toca Motosierra en el Living, banda que, como todos sabemos, es la mejor de Latinoamérica, no lo digo yo, lo dicen  expertos en el tema - el tipo que cada vez que habla de uruguay menciona a esta banda en su blog-
(Busquen y encontrarán bastantes cosas por ahí)

El rumor de Motosierra, llega desde una plaza céntrica a voz de la baterista de The Losers, banda, que según dicen es recomendable. El rumor y el aburrimiento de la plazaminiskatepark convence.

Dos bicis, un skate y un vino barato amenizan el viaje, aunque el vino no me guste y el living tampoco.
Al llegar, caras conocidas, Montevideorock, chicas lindas, escoteminitattoos.

La sombra de enfrente resguarda de más caras conocidas. Lejos pero lo bastante cerca como para reconocer caras que no logran reconocernos a nosotros, que observamos y maldecimos. Por ahí, vemos a Marquitos y reimos, esperando que toque la gran banda realmente.

Mientras esperamos y el vino baja, muy de a poco, pasan ante nosotros los pantalones ajustados, los championes grandes y a eso de dos metros tres gorras grandes parlotean con el chafi cool, el que frecuenta el living y se te pega como chicle si considera que algo podra sacar de ti. se mueve, para a nuestra derecha junto a un grupo de chicos con mas gorras grandes, alguno con pelo muy largo, nohabitantes del lugar. Nosotros escuchamos porque ya no hay de que hablar.
Transa
-Bo, callate, no andes diciendo mi nombre por ahí fuerte
-Ay, si nadie escucha, Michel (o algo asi)
- Bo, GIL, te estoy diciendo que no digas mi nombre que andas quemando
-Bueno tá tranquilo

El chico se encoje aun más de hombros, se va. Vuelve. Agarra el paquetito. Se va. Y cada tanto vuelve a atomizar, asi sigue hasta que decidimos entrar al toque.

El living, esa lata asquerosa donde nunca debieron dejar que tocara una banda, lleno, es gratis y es rock, entro miro por entre las cabezas, me confundo a mis amigos con otros, que se visten parecido. En la confusión le digo a un pibe un comentario desagradable, pido disculpas, me siento avergonzada, me voy.
Escuche y vi a la banda por diez segundos, todo a medias (recordemos que ese lugar suena mal) pero nos daba para imaginar como seguiría la noche en ese lugar. 
Añes me dice "Esto apesta" Está todo dicho y lo peor, ya lo sabíamos.

El vino volvio a casa por la mitad, apenas, para quedarse en la vereda esperando que alguien con mas huevos que nosotros lo tomara.